Toser es en realidad un reflejo muy saludable, es un mecanismo de defensa que busca limpiar las secreciones de las vías respiratorias o eliminar algo que se haya aspirado, es decir, que es un reflejo de protección.
Ahora, cuando tu pequeño empieza a toser, puede ser un poco confuso saber qué hacer. La mayoría de las veces, la tos es causada por algún virus y, la verdad, solo hay que dejar que siga su curso. Recuerda que los médicos suelen evitar recetar antibióticos, ya que estos solo funcionan contra bacterias.
Debes estar especialmente atenta si la tos es persistente, interrumpe su sueño o lo hace menos activo. Algunas señales que pueden indicar síntomas graves de la tos y probablemente haya que consultar al médico son:
- Dificultades para respirar.
- Sospechar que el niño aspiró un cuerpo extraño.
- Tos persistente por más de tres semanas
- Mucosidad que parece venir de los pulmones, o si hay flemas con sangre.
- Tos que persiste después de un atragantamiento, posiblemente con vómitos.
- Accesos de tos que dificultan recuperar el aliento y pueden generar cambios de color en los labios o en la cara (azulados o cianóticos)
- Fiebre prolongada.
En cuanto a los medicamentos para la tos, algunos pueden ayudar a calmarla, pero no siempre abordan el origen del problema. Si decides optar por un jarabe para la tos de venta libre, asegúrate de que preferentemente sea de origen natural y revisa la dosis correcta que regularmente viene en las instrucciones de la caja.
¿Cómo se puede presentar la tos en los niños?
La tos puede venir acompañada de algunos síntomas más:
- Congestión nasal: Nariz tapada o goteo nasal.
- Garganta irritada: Sensación de rasguño o dolor en la garganta.
- Escalofríos: Sentirse frío o tener temblores.
- Dolores musculares: Malestar general en el cuerpo.
- Dolor de cabeza: Cefaleas persistentes.

Si tú o alguien que conoces presenta tos grave junto con algunos de estos síntomas, es importante buscar atención médica para una evaluación adecuada y tratamiento.